consejos para regatear en la India
Viniendo de un país europeo donde no acostumbramos a regatear los precios a la hora de la compra, cuando tenemos que hacerlo en la India la falta de experiencia hace que acabemos pagando más de lo que deberíamos.
Algunas veces puede darnos vergüenza regatear, otras no estamos seguros si es correcto hacerlo o no en un lugar dado y otras veces simplemente nos quedamos contentos si nos hacen un pequeño descuento.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que en la india se regatea prácticamente para todo, exceptuando los productos empaquetados que vienen con el precio marcado y la comida de los restaurantes y dhabas.
Incluso en el caso de los productos empaquetados, algunas veces intentarán cobrarnos un precio más elevado del que viene marcado, así que hay que reclamarlo y que no nos cobren de más. Esto pasa muchas veces con el agua embotellada, que aunque marque un precio acaben cobrando unas cuantas rupias de más.
Para regatear no existe ningún truco mágico que nos pueda convertir en buenos negociadores de la noche a la mañana, el único consejo realmente práctico que puedo dar es: échale morro!
Así es, no hay que cortarse ni un pelo y echarle todo el morro posible, lo peor que puede pasar es que no quieran rebajarte el precio, y en cualquier caso puedes tener por seguro que acabaras pagando más que cualquier local. El hecho de ser occidental hace que los precios sean automáticamente mucho más elevados para ti que para los indios. Para ellos nosotros somos ricos, aunque no sea así, y por ese motivo piensan que tenemos que pagar mucho más.
El truco a la hora de comprar es no mostrar ningún tipo de interés por los productos que queremos adquirir, un simple "oh! que bonito!" hace que el vendedor suba el precio del producto y no esté dispuesto a rebajarlo ni una sola rupia.
Así nos pasó en el 2006 cuando estando unos días en Pushkar, en pleno Rajastán, al pasar por delante de una pequeña tienda nos quedamos encantados con la belleza de un tapíz con la imagen del dios ganesh. A pesar de que había más tapices del mismo estilo pero con diferentes dioses, el del dios ganesh resultó ser bastante más caro, de echo todos los tapices tenían el mismo precio menos aquel, que valía unas cuantas rupias más.
Como siempre pasa, también en esto del arte del regateo la experiencia nos da los mejores consejos. Igualmente nuestros mejores maestros son los propios vendedores, fíjate en sus técnicas. ¿Acaso piensas que cuando te hacen aquellas preguntas de "¿de donde eres?" o "¿de que trabajas?" intentan ser hospitalarios, amables o simpáticos? en realidad están calculando tu presupuesto para saber hasta cuanto pueden pedirte.
Es importante saber cuanto estamos dispuestos a pagar por el producto antes de empezar a regatear, y no pasar de ese precio. También ayuda tener una idea de lo que han pagado otros viajeros, así que preguntar antes de lanzarse a la compra siempre es una buena idea.
Si el vendedor no se muestra dispuesto a negociar el precio y esté nos parece excesivo no vale la pena perder más el tiempo y es más conveniente buscar otra tienda donde poder comprar. En los sitios más turísticos es común que esto pase, si no te venden el producto a tí ya se lo venderan a otro turista...
Esto nos ha pasado en varios sitios, pero tal vez en Leh, Ladakh, fué cuando más lo notamos. Las calles principales están llenas de tiendas con todo tipo de productos para tentar a los turistas. Allí vimos unas camisas de algodón que nos gustáron y el vendedor en cuestión pedia 600 rupias por ellas y no había forma de conseguir ni tan solo una pequeña rebaja. Buscamos en otras tiendas de la zona pero el precio era similar, con una diferencia de no más de 50 rupias. Nos parecía un precio excesivamente caro así que fuimos al mercado local a probar suerte. Allí encontramos las mismas camisas en una pequeña tienda, el precio que nos pidieron inicialmente era de 400 rupias, sin tan solo regatear! finalmente pagamos 200.
Los casos más escandalosos suelen darse con los rickshaws, suelen pedir a los turistas como cuatro o cinco veces más dinero que a los locales. Lo mejor es preguntar a alguien cuanto deberíamos pagar por el trayecto para hacernos una idea de lo que tenemos que pagar. Cuando no sabemos el precio del trayecto es mejor parar a un rickshaw que esté en movimiento que intentar regatear con los conductores en la misma parada, suelen pactar un precio muy elevado entre ellos y no hay forma de conseguir un precio justo.
Hay que tener en cuenta que hay autorickshaws en todas partes, los hay a montones, así que si el precio nos parece excesivo basta con andar unos cuantos metros para encontrar otro conductor con el que negociar un precio, siempre hay alguien dispuesto a llevarnos por un precio razonable.